Carlos Mora V.
El sentido de las cosas no está en las cosas mismas, sino en nuestra actitud hacia ellas. Antoine De Saint Exupery
Así como estamos atento en manejar adecuadamente todos nuestros sentidos que nos permite comunicarnos con lo externo, no podemos descuidar mientras se nos da la oportunidad de vivir, el mantenernos en contacto con algo que no es propio, que debemos siempre cuidar, estar vigilante, interrelacionándonos de tal forma que nos ayude en pro de nuestro crecimiento en esta oportunidad de vida que se nos ha dado.
lo cierto, que todos tenemos nuestro propio sentido interno, no se puede observar desde el exterior. Uno sabe como encontrarlo, contactarse con él y valorizar lo que encierra.
Al respecto, Osho nos aporta, que no puedes ponerlo encima de la mesa para que todo el mundo lo examine, lo diseccione, lo analice.
Producto de nuestra inatención, de no sabernos interrelacionar a él, desperdiciamos todo el legado positivo que nos puede proporcionar. Estamos más atentos a lo externo, a sus ilusiones, su maya, que nos alejamos en cultivar y apoyarnos en nuestro sentido interno. Por tanto, no es extraño que se diga, que por esa inatención, identificación con nuestro sentido interno, nos tornamos vulnerables a las opiniones de los demás. Estamos pendientes y nos tornamos dependientes de las opiniones de los demás, perdiendo así el rastro de nuestro sentido interno.
Hay que preocuparse por rescatarlo, descubrirlo, porque como se dice, todo lo humano y lo divino solo se puede sentir con el sentido interno.
Debemos de liberarnos de las opiniones de los demás, hay que empezar a mirar hacia delante, integrarnos a su sentido y descubrir la magia que encierra y nos ayuda a disfrutar la oportunidad de vida que se nos ha legado.
El sentido interno nos ayuda a disfrutar su alcance, emociones, liberado de patrones de conocimientos impuestos, nace de sensaciones que afloran desde su esencia, nos hace sentirnos feliz, ser auténtico en nuestras emociones.
Floco Tausin nos aporta al respecto, que lo que conocemos como nuestro día de la semana es un conjunto de información miscelánea que recibimos con nuestros cinco sentidos y reunimos en una imagen integral en nuestro cerebro. Los órganos de los sentidos son las puertas de nuestro cuerpo - ellos conectan al mundo exterior con el interior y determinan, dependiendo de nuestro estado de consciencia, cómo experimentamos este mundo.
¿Pero existe algo más para la actividad de los sentidos humanos que tocar, ver, escuchar, oler y probar? Es allí, según muchas culturas y religiones, donde encontramos la noción de un sentido interno. Este sentido se piensa como un modo de percepción que directa e intuitivamente ofrece puntos de vista a la esencia o naturaleza verdadera del objeto percibido. Frecuentemente este sentido sutil o interno está relacionado con el ojo como un símbolo de esparcimiento de luz, cognición y verdad. Por tanto es llamado "ojo interno", "tercer ojo" u "ojo del corazón", común entre los místicos que experimentaron la luz divina. En la mitología India, por ejemplo, este sentido interno es conocido como el ojo frontal del dios Shiva que le da una visión unificada. Así mismo los yogis tántricos intentan abrir su tercer ojo activando el "Ajna Chakra", localizado entre las cejas. De la misma manera, el Buddha Siddhartha Gautama recibió la iluminación a través del "ojo celestial" (prajnacaksus), el cual le permitió comprender las fuerzas de la existencia y su manifestación en la cadena de la causalidad.
Desarrollar nuestro sentido interno, por lo tanto, es una forma de mejorar nuestra vida espiritual. De hecho muchos de nosotros ya estamos haciendo esto, más o menos conscientemente. Por ejemplo, mientras meditamos muchos han llegado a experimentar apariciones visuales subjetivas, sentimientos de éxtasis o puntos de vista intuitivos - primeros aspectos de un sentido interno despertando. Pero si queremos desarrollar ese sentido interno en su totalidad, se necesitan años y décadas de ejercicio constante. En cualquier caso, despertar el sentido interno significa elegir un método de meditación que trabaje directamente con el sentido interno o con sus objetos y su función. Generalmente, la meditación puede llevarse en objetos materiales que estimulan el sentido interno; o en objetos sutiles que pueden ser concebidos como objetos de este sentido interno
